
Flamenco
metamórfico
“Flamenco Metamórfico ” es una innovación musical única, donde los poemas de Federico García Lorca y de Cervantes se transforman en bellas canciones que contienen una sutil esencia de las melodías de Leonard Cohen y de las canciones recogidas por Federico García Lorca del folclore español.
A continuación, este video es un extracto del concierto realizado en El Festival musical “Rey Balduino 2023 “en el teatro Calderón de Motril, (Granada), España, junto al famoso pianista Adam Kent.
Aquí está el repertorio de canciones, pinche en el nombre de la canción e irá directamente a la letra del poema.

Gacela Del Mercado Matutino

Por el arco de Elvira
quiero verte pasar
Para saber tu nombre
y ponerme a llorar.
¿Qué luna gris de las nueve
te desangró la mejilla?
¿Quién recoge tu semilla
de llamarada en la nieve?
¿Qué alfiler de cactus breve
asesina tu cristal?
Por el arco de Elvira
voy a verte pasar
para beber tus ojos
y ponerme a llorar.
¡Qué voz para mi castigo
levantas por el mercado!
¡Qué clavel enajenado
en los montones de trigo!
¡Qué lejos estoy contigo!
¡qué cerca cuando te vas!
Por el arco de Elvira
voy a verte pasar
para sufrir tus muslos
y ponerme a llorar.

Alba

Amor, cuando yo pienso
en el mal que me das, terrible y fuerte,
voy corriendo a la muerte,
pensando así acabar mi mal inmenso.
Mas, en llegando al paso
que es puerto en este mar de mi tormento,
tanta alegría siento,
que la vida se esfuerza, y no le paso.
Así el vivir me mata,
que la muerte me torna a dar la vida.
¡Oh condición no oída
la que conmigo muerte y vida trata!
¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.

Balada Interior

El corazón,
Que tenía en la escuela
Donde estuvo pintada
La cartilla primera,
¿Está en ti,
Noche negra?
El primer beso
Que supo a beso y fue
Para mis labios niños
Como la lluvia fresca,
¿Está en ti,
Noche negra?
Frío, frío como el agua del río.
Mi primer verso.
La niña de las trenzas
Que miraba de frente
¿Está en ti,
Noche negra?
Pero mi corazón
Roído de culebras,
El que estuvo colgado
Del árbol de la ciencia,
¿Está en ti,
Noche negra?
(Caliente, caliente,
Como el agua
De la fuente.)
Mi amor errante,
Castillo sin firmeza,
De sombras enmohecidas,
¿Está en ti,
Noche negra?
(Caliente, caliente,
Como el agua
De la fuente.)
¡Oh, gran dolor!
Admites en tu cueva
Nada más que la sombra.
¿Es cierto,
Noche negra?
Caliente, caliente,
Como el agua de la fuente.
Mi amor errante,
castillo sin firmeza,
de sombras enmohecidas,
¿está en ti, noche negra?
¡Oh, gran dolor!
admites en tu cueva
nada más que la sombra.
¿Es cierto, es cierto, noche negra?
Caliente, caliente,
como el agua
de la fuente.
¡Oh, corazón perdido!
¡réquiem eterno!

Romance
de la
Pena Negra

Piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
vengo a buscar lo que busco
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota en
tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
!Soledad, qué pena tienes!
¡qué pena tan lastimosa!
lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande!
corro mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

Se ha puesto
el Sol

Se ha puesto el sol.
los árboles meditan meditan
como estatuas.
Ya esta el trigo segado.
¡Que tristeza de las norias paradas!
Un perro campesino quiere comerse
comerse a Venus, y le ladra.
Brilla sobre su campo de pre-beso,
como una gran manzana.
Los mosquitos, Pegasos del rocío,
vuelan, el aire en calma.
La Penélope inmensa de la luz
teje una noche clara.
“¡Hijas mías, dormid, que viene el lobo”,
las ovejitas balan.
“¿Ha llegado el otoño, compañeras?”
dice una flor ajada.
¡Ya vendrán los pastores con sus nidos
por la sierra lejana!
Ya jugarán los niños en la puerta
de la vieja posada,
y habrá coplas de amor
que ya se saben
de memoria las casas.

Si Mis Manos Pudieran deshojar

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.
Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.
¡Si mis dedos pudieran deshojar a la luna!
¿Te querré como entonces
alguna vez?
¿qué culpa tiene mi corazón?
si la niebla se esfuma
¿qué otra pasión me espera?
¿será tranquila y pura?
¡si mis dedos pudieran deshojar a la luna!

Romance del Emplazado

¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran al otro lado,
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que, limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un norte
de metales y peñascos,
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.
Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuernos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos,
el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.
El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.
Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.
Espadón de nebulosa
mueve en el aire Santiago.
Grave silencio, de espalda,
manaba el cielo combado.
El veinticinco de junio
abrió sus ojos Amargo,
y el veinticinco de agosto
se tendió para cerrarlos.
Hombres bajaban la calle
para ver al emplazado,
que fijaba sobre el muro
su soledad con descanso.
Y la sábana impecable,
de duro acento romano,
daba equilibrio a la muerte
con las rectas de sus paños.

Llagas
De
Amor

Esta luz, este fuego,
fuego que devora
este paisaje gris
que me rodea.
este dolor por una sola idea.
esta angustia de cielo,
mundo y hora.
este llanto de sangre,
sangre que decora
lira sin pulso ya,
lúbrica tea,
este peso del mar
que me golpea.
este alacrán
que por mi pecho mora,
son guirnalda de amor,
cama de herido,
donde sin sueño,
sueño tu presencia
entre las ruinas de mi
pecho hundido.
Y aunque busco la cumbre,
cumbre de prudencia
me da tu corazón,
valle tendido
con cicuta y pasión
de amarga ciencia
me da tu corazón,
llagas de amor.

Romance
de la
Luna, Luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Como canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran
dando gritos los gitanos.
El aire la vela, vela
el aire la esta velando.

Preciosa
y el
Aire

Su luna de pergamino
preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
Su luna de pergamino
preciosa tocando viene
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalon desnudo
lleno de lenguas celestes,
mira a la niña tocando,
una dulce gaita ausente.
Niña deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la roza azul de tu vientre.
Preciosa coge el pandero
y corre sin detenerse.
El viento hombrón la persigue
con una espada caliente.

Casida De Las Palomas Oscuras

Por las ramas del laurel
van dos palomas oscuras.
La una era el sol,
la otra era la luna.
Vecinitas, les dije,
dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra a la cintura
vi dos águilas de nieve
y una muchacha desnuda.
Por las ramas del laurel
van dos palomas desnudas.
La una era la otra
y la muchacha ninguna.
Aguilitas, les dije,
dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Por las ramas del laurel
vi dos palomas desnudas.
La una era la otra
y las dos eran ninguna.

Bailan
Las
Gitanas

Bailan las gitanas,
míralas el rey;
la reina, con celos,
mándalas prender.
Por Pascua de Reyes
hicieron al rey
un baile gitano
Belica e Inés.
Turbada Belica,
cayó junto al rey,
y el rey la levanta
de puro cortés;
mas como es Belilla
de tan linda tez,
la reyna, celosa,
mándalas prender.
