¿Qué hace único al flamenco? una mirada a su historia y cultura

El flamenco es la síntesis de un proceso de gestación que comenzó en el primer tercio del siglo XIX y que sigue aumentando todo su abanico de variables artísticas, tanto en el toque, el baile, el cante o la percusión, hasta nuestros días.

Los elementos musicales de los que parte el flamenco en sus comienzos son todo el acervo musical que existía en España en el siglo XIX.

Es el resultado de la fusión de la música vocal, el arte de la danza y el acompañamiento musical, denominados respectivamente cante, baile y toque. El flamenco es un género musical con un gran contenido estético que lo impregna de una gran personalidad diferenciadora del resto de las músicas que pueblan el mundo musical.

Es un arte musical que nació a mediados del siglo XIX en el sur de Europa, más concretamente en la región de España llamada Andalucía.

También es una cultura porque sus creadores se preocuparon de que esta nueva manifestación artística estuviera impregnada de todas las aspiraciones humanas que estaban surgiendo en la sociedad del romanticismo y de la igualdad.

El cante flamenco, así también se denomina todo el género musical, se presenta al público en formato de dúo, es decir, un cantaor o cantaora más la persona que acompaña con la guitarra. Otra variante de exposición del flamenco es en grupo (llamado cuadro flamenco) de músicos, los cuales cantan, tocan la guitarra, bailan y tocan las palmas. Los palmeros cumplen la función de marcar el ritmo y así facilitar y orientar rítmicamente el toque, el cante y el baile.

El baile flamenco es una forma de expresar los sentimientos y las pasiones humanas. Su técnica es compleja y la interpretación varía según la creatividad del artista que lo ejecute, si es un hombre, lo bailará con gran fuerza, recurriendo sobre todo a los pies; y si es una mujer, lo ejecutará con movimientos más sensuales.

El toque de la guitarra flamenca ha sido la disciplina que más ha evolucionado en el tiempo de existencia del flamenco, su función primitiva era de acompañamiento del baile y del cante. Este se acompaña con otros instrumentos como las castañuelas, y también con palmas y taconazos.

El flamenco se interpreta con motivo de la celebración de festividades religiosas, rituales, ceremonias sacramentales y fiestas privadas.

Es un signo de identidad de numerosos grupos y comunidades, sobre todo de la comunidad étnica gitana, que ha desempeñado un papel esencial en su evolución. La transmisión del flamenco se efectúa en el seno de dinastías de artistas, familias, peñas de flamenco y agrupaciones sociales.

En la actualidad, los conservatorios musicales de las ocho provincias andaluzas están llevando a un nivel superior y profesional el conocimiento y aprendizaje del flamenco. Academias de baile y profesores particulares de las tres disciplinas también contribuyen a la divulgación de este arte musical.

Los elementos básicos que distinguen al flamenco son:

  • Unos ritmos especiales conocidos como compás flamenco, muy ricos y variados.
  • Un sonido característico de la guitarra y unos modos de cantar, bailar y tocar que lo marcan con un sello pasional.
  • El papel de los poemas o letras que se cantan lo dota de una manera de ver e interactuar con el mundo.
  • La gran variedad de melodías que conforman un amplio espectro de estilos y subestilos.

Como ya dijimos, a lo largo de su historia, ha pasado de ser una simple música de baile popular a una compleja forma de arte reconocida y celebrada en todo el mundo.

¿Es el flamenco una música más?

Hace relativamente poco tiempo, era frecuente oír en los círculos flamencos que el flamenco no era una música, sino un sentimiento. Y digo: la música en general, como cualquier arte, ¿expresa sentimientos? Si el flamenco se expresa cantando, tocando la guitarra y bailando, ¿no es otra música como la clásica, el jazz o cualquier otra?

A mi entender el arte musical del flamenco está muy fuertemente marcado por su estética, una forma muy peculiar de can- tar, llevando la voz a unas alturas de tono muy difícil de ejecutar. El cante más valorado es el que se hace aguantando mucho la respiración. Esta forma tan peculiar del cante flamenco le ha dado un sello identificativo que lo distingue de otras músicas.

Podemos decir que el flamenco es la música de un pueblo que ha bebido de sus propias raíces musicales y que, transformándose con el paso del tiempo con las aportaciones anónimas de un sinfín de intérpretes, en su mayoría desconocidos, ha creado un lenguaje nuevo, con un código nuevo y dinámico que la ha llevado en permanente evolución a donde la conocemos hoy.

¿Qué habrá influido en que el cante se haga de esta manera tan peculiar y característica? Su capacidad de conexión real y efectiva con los sentimientos humanos y sociales. Eso va más allá de lo puramente estético, aunque se valga de una determinada estética capaz de transmitir no solo su música, sino algo más… Y por ello ha pervivido con su singularidad y carácter y la ha emparentado con las músicas primitivas, afroamericanas, africanas o populares de todo el mundo, es decir, con las músicas de raíz.

En estos casos la estética está en un segundo plano, o sea, como un instrumento para la mejor transmisión de las emociones, que no son solo descriptivas sino implicativas. Eso fue precisamente lo que fascinó a los románticos, que vieron lo “auténticamente humano” de esa forma de decir la música.

La música flamenca exterioriza estados de ánimo y no se olvida de las vivencias de un pueblo al que canta y del que obtiene sus sensibilidades para expresar sus emociones.

¿Pero qué factores y circunstancias han influido en que el flamenco se gestara así, de esta manera? La historia y la sociología nos aproximan a encontrar sus causas. Las circunstancias históricas que vivía Europa después de la Revolución Francesa y el advenimiento de los absolutismos monárquicos, como muy bien expresan los hermanos Hurtado en su libro La llave de la música flamenca, provocaron el nacimiento de un movimiento cultural llamado Romanticismo, del cual surge una necesidad de buscar la parte más primitiva del ser humano.

Su forma tan radical, tan potente de tocar, bailar y cantar, lo dota de un carácter racial y arcaico que fue muy apreciado por los primeros viajeros románticos.

El sur de Europa, es decir España y por extensión Anda- lucía, fue el territorio que contenía esas esencias tan apetecibles para aquellos intelectuales del centro de Europa y EEUU. que veían en estos países lejanos al hombre libre, tan deseado.

En la música, estaba el arte total del ideal romántico. Los cantares del pueblo andaluz, su paisaje salvaje y agreste invitaban a descubrir ese ideal.

Todo lo expuesto nos hace concluir que gran parte de la fascinación que produce el flamenco se debe a su estructura formal, es decir, a la forma de construirse los palos y a su potente estética como eje central para transmitir emociones. Indudablemente, su dimensión semántica, como expresa Gerhard Steingress en su obra Flamenco postmoderno, nos transporta a un conjunto de realidades que están muy presentes en la sociedad andaluza, de una forma muy subliminal. Para mí el flamenco es un arte musical, muy influenciado por la estética de la música romántica. Para un romántico la música es inseparable de los sentimientos que lo embargan al crear una obra.

Para un flamenco es igual, y diría más, cada vez que se interpreta un cante o un baile o un toque, se refleja su estado de ánimo en su ejecución.

El flamenco como arte universal, que ya es, está sujeto a toda la hibridación transcultural que se está produciendo con la globalización cultural, y que nos sitúa en el espacio del siglo XXI. Pero también en su fase de gestación, fue modelado por todas las influencias en las que los artistas están obliga- dos a sumergirse durante los procesos creativos.

No solo bebió de todo el sustrato folclórico existente en Andalucía, sedimentado lentamente con los nutrientes musicales de todas las culturas que las distintas civilizaciones traían cuando habitaron nuestras tierras, sino que también se acercó para influirse de la zarzuela, la copla, el cabaret, la música clásica y de otras muchas expresiones musicales imperantes en Europa e Iberoamérica.

La vigencia del flamenco se debe a que ha sido una música que se gestó por artistas en el siglo XIX, audaces hombres y mujeres de su tiempo que, partiendo de la tradición musical de su época, innovaron influenciados por los cambios culturales y políticos de su tiempo.

Pero en todo el lapso transcurrido del siglo XX, y lo an- dado del XXI, la creatividad de los artistas flamencos ha posibilitado la continua expansión de este arte con mayúsculas, y por consiguiente ha evitado su desaparición.

El atractivo del fenómeno internacional del flamenco está en que, sin cambiar la esencia de los valores que hizo posible su creación, ha mantenido su esencia expresiva, es decir, su capacidad de transmitir emociones y pasiones del ser humano tales como el amor o desamor, la injusticia, el dolor, la muerte, etc.

El flamenco ya tiene el sello de calidad y aceptación mundial que certifica que esté presente en casi todos los eventos culturales del mundo, ya participa de pleno derecho en el fenómeno de la “glocalización”.

También se ha impregnado y adecuado a los nuevos tiempos, a los cambios culturales que las sociedades se han dotado con la globalización, no solo económica, sino de toda índole. Como dicen los sociólogos, lo local se ha globalizado, y lo global se ha localizado, de ahí la “glocalización”.

El flamenco ha sabido conectar con los valores universales que están presentes en todas las expresiones artísticas de su época como son la belleza, lo auténtico, lo sublime.

De otra manera podríamos decir que el flamenco se ha ido adaptando desde lo tradicional hasta los continuos cambios sociales, lo cual le ha posibilitado tener vigencia en todo momento. Según Gerhard Steingress, el flamenco postmoderno tiene que ser capaz de expresar las ambivalencias y contra- dicciones de nuestro tiempo a partir de su tradición musical y de su expresividad corporal, para seguir teniendo el derecho de llamarse flamenco.

Scroll al inicio