La expresión “vamos a hacer unos cantecitos” nos indica que lo que pretende el cante es el todo, no solo decir ideas sino también cantar las penas y glorias del vivir.
Decir las penas cantando,
Sufre más el corazón
Que si las digo llorando.
La temática flamenca está íntimamente ligada con la propia del romanticismo y con todas las músicas de raíz popular, corrientes que han corrido paralelas a la llamada “música culta” frente al carácter intuitivo de la música no académica, por eso subraya penalidades, exalta de gozo ante el enamoramiento, se acongoja con el preso, llora con el deudo que despide a una madre… por eso redime a héroes populares aunque sean bandoleros y llora y grita por la falta o la recuperación de la libertad, etc. También se canta a las pasiones humanas y sus melancólicos efectos, se resalta la existencia de la desigualdad o la discriminación, digamos, imitando a Camús, “que nada humano le es ajeno”.
En cuanto a la forma de incorporar las letras, le es más cercana la versificación corta, tipo quintilla, estrofas de ocho versos con rima alterno, la copla, cuatro estrofas con versos octosílabos con rima asonante, etc., que otras formas estróficas más largas. Aunque en muchos casos, el aprecio por una buena letra hace el milagro de verse incorporada a un palo en apariencia imposible. Y otro aspecto peculiar es su carácter micro compositivo, pues en muchas ocasiones no se ejecutan letras completas de los cancioneros en su orden formal sino que las letras se superponen y concatenan en función de las necesidades o intenciones del intérprete para conseguir un mayor efecto.
Es importante reconocer el trabajo de recuperación de letras y canciones de transmisión oral realizado por Don Antonio Machado y Álvarez, padre de los Machado, recorriendo pueblo a pueblo las localidades en las que tenía noticias de coplas, romances o letras populares antiguas y fijándolas en su famosa obra “Cantes flamencos y cantares” que sirvieron posteriormente como letras flamencas y que han llegado hasta nuestros días casi intactas. Su dedicación y labor de investigación fue de un valor incalculable. También fue importante el acercamiento de músicos como Manuel de Falla o poetas como F. G. Lorca, Alberti y la generación del 27.
Es necesario conocer la característica de los poemas para así armonizar la letra con la música. Para medir correctamente los versos, además del número de sílabas, hay que tomar en consideración otros factores como la posición del acento en la última palabra del verso y las licencias métricas, que los poetas disponen a la hora de componer sus versos.
La posición del acento en la última palabra del verso afecta al cómputo silábico de la siguiente manera:
- Si el verso termina en palabra aguda o monosílaba, se suma una sílaba. (7+1): Yo me quisiera morir..
- Si el verso termina en una palabra llana, la medida no varía: Las heridas quemaban como soles.
La copla es una combinación métrica de estrofas. Cuando la forman cuatro versos octosílabos se adaptan muy bien a los estilos de soleares, cantiñas, tangos, tientos, bulerías, martinetes, bulería por soleá, garrotín, farruca, romance…
Todos el piden a dios
La salud y la libertad
Y yo le pido la muerte
Y no me la quiere mandar.
Las letras de la seguiriya son, generalmente, versos compuestos de estrofas de cuatro con rima
en los pares, que son pentasílabos y los impares heptasílabos.
No salga la luna
Que no tiene pa qué
Con los ojitos de mi compañera
Yo me alumbraré.
Terceta.- Tres versos versos octosílabos, para soleares de tres versos, bulerías…
Siéntate a la vera mía
Con esto tendrá mi cuerpo
Un rayito de alegría.
