GÉNESIS DEL FLAMENCO
Canciones de cuna, veladas, serenatas, albores del campo, bailes o ceremonias…
¿Vendrá de todo esto y más el flamenco? ¿Habrán contribuido los instrumentos de acompañamiento a la creación de melodías que al paso del tiempo se insertaron en el flamenco?
A la hora de buscar los posibles orígenes del flamenco debemos andar con cautela, ya que un fenómeno musical de tal entidad y variedad que hunde sus raíces en lo más profundo de nuestra cultura milenaria no puede explicarse con simplificaciones estéticas, sociológicas o históricas. El flamenco es el resultado del discurrir a lo largo de siglos de unas estéticas musicales que impregnaron una larga secuencia temporal de muy variados orígenes e influencias. Sin embargo, las fuentes primitivas del flamenco apenas se han explorado y tenemos demasiadas conjeturas más o menos verosímiles y una gran laguna informativa que en ocasiones se rellena con teorías más o menos convincentes. A nuestro entender, el flamenco ha nacido y crecido en la confluencia de todas aquellas músicas con las que ha convivido y recibido influencia tanto como a su vez las ha dado a lo largo de su formación. Según los especialistas existen elementos musicales legados por otros pueblos que han influido en su gestación:
1°. Los Tetracordios helenos y el modo dórico o frigio de Mí, transmitido por los pueblos antiguos y árabes, que llegó a abarcar toda la cuenca mediterránea con esta particularidad musical.
2°. Los ritmos marcados a palmas de origen africano cuya extensión y desarrollo también influyeron en el flamenco en su fase de formación.
3°. El legado musical andalusí que aporta aspectos estructurales e interpretativos tanto musicales como plásticos, rituales, espirituales, etc. de gran implantación en el sur de la península.
4°. La aportación del pueblo gitano con su facilidad y dedicación a la música y su forma de interpretar el cante y las danzas.
5°. La contribución de las músicas populares españolas, tales como los fandangos, seguidillas, jotas, el Vito, romances, tonadas, peteneras, bailes de candil y boleros inherentes al sustrato musical de las diversas zonas musicales del país.
6°. La aportación de las músicas y del folclore iberoamericano en su relación cultural, económica y social.
7°. música sefardí y de los judíos españoles en general, posteriormente expulsados de la Península, que también dejaron un poso musical relevante en él.
Se puede decir por tanto que el flamenco viene de lejos, aunque su datación documental e historiográfica sea más reciente ya que los primeros albores del flamenco en Andalucía se pueden encontrar ya en el siglo XVI, fruto de un proceso lento y fecundo de asimilación e influencia de elementos musicales anteriores que nos llevaría a indagar en su pasado más remoto antes señalado.
Es bastante claro que la consolidación del flamenco como arte popular se produce en el seno de las músicas nacionales, a mediados del siglo XIX, alentado por la aparición de las ideas románticas y el aprecio por las músicas locales y exóticas, alejadas del conservadurismo de la época y del academicismo entonces predominante.
A partir del siglo XIX, el flamenco crece y se despliega. Inserta aportaciones de un origen u otro. Crece y se hace adulto hasta diversificarse en un número ilimitado de variaciones, cantes, palos y ritmos y se convierte así en el árbol frondoso que nos ha llegado hasta hoy.
El flamenco es hoy ya un arte contemporáneo, refinado y exigente, por su estética, por su espiritualidad, porque es la música de la sinceridad y del corazón y porque en su esencia el cante tiene que doler, herir, o celebrar, y el cantaor/a, el intérprete, tiene que pelearse con esa verdad que quiere transmitir para convertirse en el portavoz de los necesitados, tal como fue en su origen.
Citaremos que los primeros testimonios documentales datan del último cuarto del siglo XVIII y que el lugar de gestación y de desarrollo es el marco geográfico andaluz en el sentido más amplio.
Los datos más esclarecedores nos los revelan los escritores costumbristas de finales del XIX, Mesonero Romanos y otros, que nos proporcionaron algunos datos escritos, en algunos casos, equívocos, e información valiosa en otros. En cualquier caso, el material escrito es corto e insuficiente, pero aún estamos en los albores de lo que no tardando mucho impregnará toda la geografía nacional de una música nueva y al tiempo cargada de todas las influencias del pasado.

